El cuidado de la piel en épocas tempranas.

El cuidado de la piel en edades tempranas puede ayudar a prevenir enfermedades epidérmicas en edades adultas.

Los niños requieren un cuidado intensivo de la piel si se quiere mantener íntegra su barrera epidérmica.

Mantener hábitos saludables en el cuidado de la piel de los niños puede resultar ser una tarea tan agotadora como tediosa. No obstante, debe hacerse por el bienestar y salud futura de los niños. Debemos insistir en educarlos bajo unos patrones de higiene y cuidado personal que les ayudarán a desarrollarse correctamente. Hay que enseñarles, además, que la piel es su órgano más grande, y cuidarlo desde el principio ayudará a prevenir enfermedades y/o molestias en el futuro.

Como bien sabemos, existen diferentes tipos de piel, y por lo tanto, deberán ser cuidadas de diferentes maneras. Al igual que las prendas de ropa deben separarse para poder lavarlas acorde al origen de sus materiales, las pieles deben diferenciarse a la hora de ser tratadas. Seguramente hayas escuchado alguna vez qué tipos de pieles existen. Las más ‘nombradas’ por así decirlo, son las secas, las grasas y las atópicas. Cada una dispone de una amplia gama de productos y tratamientos en el mercado que se ajusta específicamente a ella, por lo que aportarles algo que no está adaptado a ellas no solo no les beneficiaría, sino que, incluso, podría llegar a dañarlas.

Por otra parte, otro punto importante sobre las pieles es saber que cada zona de la piel tiene sus productos, tratamientos y cuidados propios a causa de las especificaciones dermatológicas que cada una posee. En otras palabras, nuestra piel tiene un pH específico, pero ¿qué pasa?, que nuestra piel está divida por zonas, y como consecuencia, cada zona tiene, a su vez, su propio pH. De hecho, no solo va por zonas, sino que, además, las pieles infantiles tienen un pH diferente a las pieles adultas, de ahí la importancia de cuidarla y tratarla desde edades tempranas.  Por poner un ejemplo, una crema específica para los pies no puede ser utilizada también para la cara ya que ambas zonas tienen un pH específico y podrían verse afectadas si utilizásemos productos con un pH que no les corresponde. Los laboratorios ya se encargan de ajustar los elementos de cada producto a cada zona y, además, nos lo dejan bien claro en el envoltorio de los productos.

Otro punto fundamental es la protección solar. Independientemente de la época del año, el cuidado de la piel, sobre todo la infantil, con respecto al sol, es un deber. Todos los días, llueva, truene o haga calor, el sol y la luz atacan a la piel, algunas veces de forma más intensa que otras, sin embargo, no deja de ser perjudicial a la larga. Una mala protección a la exposición solar en edades tempranas puede causar importantes daños a la piel, manifestándose ya una vez son adultas. Por ejemplo, en forma de cánceres de piel.  

En conclusión, los mecanismos de autoprotección que poseen las pieles adultas no están presentes en las pieles infantiles, por lo que su cuidado e hidratación desde el principio son esenciales. Tomar precauciones para prevenir daños futuros debe ser una tarea constante e interrumpible. Está en manos de los adultos educar a los más pequeños a cuidarse tanto por fuera como por dentro.

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